Es una maravillosa explosión de imaginación, tanto
musical como teatral y sin lugar a dudas la obra maestra del “Singspiel”, (género lírico parecido a la zarzuela española, pero en época clásica, que predominaba en las clases populares alemanas), con la que el compositor consigue dar ese paso decisivo y genial hacia la tan anhelada ópera nacional, (hay que reseñar que en Europa se cantaba según las formas italianas o francesas), por lo que puede presentarse propiamente como una verdadera ópera alemana, cantada en este idoma.
Se estrenó en Viena el 30 de septiembre de 1791, dos días después de que Mozart la terminara, (a los tres meses del evento moriría con 35 años), siendo dirigida por el propio Mozart, en el popular “Theater auf der Hieden” de Viena, propiedad de Emmanuel Schikaneder que también realizó el libreto y cantó el rol de Papageno.
La gran personalidad de este hombre unida al genio de Mozart, fueron el mejor caldo de cultivo para que viera la luz esta creación que continúa manteniendo su vigencia como el primer día en que obtuvo un éxito apoteósico llegando a alcanzar el insólito número de 233 representaciones durante diez años consecutivos.
La trama y los personajes de esta obra dan la posibilidad totalmente intencionada de ser captados bajo ángulos completamente distintos. Uno el del simple cuento de hadas, que encanta a los niños y otro el del simbolismo, que supera a los adultos debido a su enorme profundidad, y que ha dado lugar a incontables análisis así como a conclusiones filosóficas y éticas, muchas veces contrapuestas pero siempre de gran calado intelectual.
El espectador neófito escuchará una bellísima sucesión de melodías y ritmos con contrastes refulgentes y suaves, poderosos y sensibles, sencillos y muy elaborados, siempre de gran complicación técnica y vocalidad extrema. El entendido ya sabe lo que le espera, “una maravilla”.
Primer video promocional "Die Zauberflöte"
(La Flauta Mágica)